EL MINISTERIO DE CRISTO Capítulo 12

2- EL MINISTERIO DE CRISTO EN EL PRESENTE Y ahora pasemos del ministerio que Cristo cumplió por nosotros en el pasado al ministerio que cumple hoy día por nosotros de continuo en la presencia de Dios. Este servicio nos es presentado de forma bendita en la primera parte del capítulo 13 de Juan. La misma gracia preciosa resplandece aquí como en todo aquello que hemos estado considerando detenidamente. En el pasado, vimos al Siervo Perfecto clavado en la cruz por nosotros. Hoy día, si le contemplamos en el trono, le vemos ceñido para el servicio, no sólo conforme a nuestras necesidades actuales, sino al perfecto amor de su corazón: su amor por el Padre, su amor por la Iglesia, su amor por cada creyente en particular, desde el principio hasta el fin de los tiempos. “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido” (Juan 13:1-5). Aquí tenemos, pues, una maravillosa exposición del servicio que Cristo cumple por “los suyos que estaban en el mundo”. Hay algo particularmente precioso en esta expresión: “Los suyos.” Ella nos coloca muy cerca del corazón de Cristo. Cuán dulce es pensar que él pueda contemplar esas pobres, débiles y culpables criaturas que somos, y decir: «Éstos son míos. No importa lo que otros puedan pensar acerca de ellos; ellos me pertenecen, y es menester que los coloque en una posición digna del lugar de donde vengo y adonde voy.» Continuará...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario