GÉNESIS PARTE 42

GÉNESIS LA CAÍDA Deseos de la carne, deseos de los ojos y vanagloria de la vida Adán fue el primero en entrar en el largo sendero de la justificación de sí mismo, y un estudio atento de su fracaso nos proporciona mucha instrucción en cuanto al carácter de muchas de las religiones que han estado de moda en diferentes épocas de la Historia. En primer lugar, vemos en este caso, como en todos los demás, que el motivo que impulsa al hombre a procurar un remedio para su condición es el reconocimiento de su desnudez. Pero esa desnudez es el fruto de una condición moral en la que todos los esfuerzos para justificarse son inútiles. Al final uno tiene que presentarse ante Dios con toda la vergüenza de su triste condición y confesarle su absoluta ineptitud para hacer el bien. Nada de lo que hace tiene valor. Es necesario saber y sentir que se está revestido antes de poder hacer aquello que agrada a Dios. En esto estriba la diferencia entre el verdadero cristianismo y las religiones que los hombres inventan. En aquél, todo procede del cambio efectuado en su naturaleza moral, en tanto que en las otras se comienza con la desnudez del hombre. El primero comienza donde las otras procuran terminar. Todo cuanto hace el cristiano como tal emana del hecho de que ha sido revestido, perfectamente cubierto. Todo lo que los otros «religionistas» hacen tiene por fin principal cubrir o disfrazar su desnudez. La diferencia es radical. Mientras más investigamos las bases de cualquiera religión humana, más claramente sobresale este punto y se demuestra la insuficiencia de ellas para mejorar el estado moral del hombre y aun de tranquilizar su conciencia. Continuará...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario