GÉNESIS PARTE 55

GÉNESIS Deseos de la carne, deseos de los ojos y vanagloria de la vida CAÍN Y ABEL: DIFERENTE ACTITUD DE DOS PECADORES ANTE DIOS Un hombre mundano y un hombre de fe Es cierto que Adán mismo, como lo hemos dicho, fue objeto de la gracia, el poseedor y el demostrador de una fe viva en el Salvador prometido, pero no hubo en eso nada natural, sino algo que era enteramente divino. Y, por cuanto no era cosa natural, no le era posible comunicarla a su familia por los medios naturales. La gracia no es hereditaria. Adán no pudo legar ni engendrar su fe en Caín y Abel. Su propia posesión de fe era el fruto del amor divino, plantada en su corazón por el poder divino, pero no estaba en poder de la naturaleza para comunicarla a otro. Todo aquello que era natural en Adán, él lo pudo engendrar en sus hijos, pero nada más que eso, y dado que él como padre estaba en una condición de ruina, sus hijos tuvieron que nacer en el mismo estado. Tal como sea el que engendra, así han de ser los engendrados. Era preciso que participasen de la misma naturaleza. “Cual el terrenal, tales también los terrenales” (1 Corintios 15:48). Las dos naturalezas Es de mucha importancia que se evite todo error al explicar esta doctrina de la responsabilidad de Adán. El lector debe leer con cuidado el pasaje de Romanos 5:12-21, en el cual verá que el apóstol dispone a toda la raza humana en dos categorías. No es mi propósito comentar el pasaje, sino simplemente referirme a él en conexión con lo expuesto. El capítulo 15 de la primera epístola a los Corintios nos enseña la misma doctrina. Del primer hombre tenemos, como frutos de la desobediencia, el pecado y la muerte. Del Segundo Hombre tenemos, como frutos de su obediencia, la justificación y la vida. Como se deriva la naturaleza del uno, también se deriva la del Otro. Sin duda cada naturaleza desplegará en los casos particulares sus propias energías, y manifestará en cada individuo que la posea sus poderes particulares. Sin embargo, no faltarán las evidencias positivas que determinen cuál de las dos naturalezas predomina. Continuará...

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