DAVID: LA VIDA DE LA FE parte 54


DAVID: LA VIDA DE LA FE parte 54

3 - LA CUEVA DE ADULAM

Mientras David permaneció en la casa del rey, no hubo ninguna razón ni ningún llamado para que nadie se separara; pero desde el momento que David fue rechazado y debió tomar su lugar fuera, nadie podía permanecer neutral. La línea de demarcación fue claramente trazada; era David o Saúl. Por eso leemos: “Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres” (1 Samuel 22:1-2). Todos aquellos que amaban las formas, un nombre vano, un cargo sin valor, siguieron aferrados a Saúl; pero todos aquellos a quienes estas cosas no podían satisfacer y que amaban al rey ungido de Dios, se reunieron alrededor de él en el lugar fuerte. El profeta, el sacerdote y el rey estaban allí; los pensamientos y las simpatías de Dios estaban allí, y, aunque la compañía formada allí podía presentar al mundo y a la carne una extraña apariencia, no obstante todos estaban alrededor de la persona de David y ligados a sus destinos. Era una compañía de personas que, en su condición original, habían caído en el nivel más bajo, pero que, ahora, debían su carácter y su distinción a su cercanía y devoción al amado rey de Dios. Lejos de Saúl y de todo lo que se relacionaba con su poder, podían gozar sin trabas de la dulce comunión con la persona de aquel que, aunque entonces rechazado, estaba próximo a ascender al trono y a empuñar el cetro de la realeza, para gloria de Dios y para alegría de todo su pueblo. 
Tenemos en David y sus compañeros menospreciados, una preciosa figura del verdadero David y de aquellos que prefieren estar asociados con él a todas las alegrías, honores y beneficios de esta tierra. ¿Que tenían que ver 
con Saúl y sus intereses, los que habían escogido estar con David? Absolutamente nada. Habían encontrado un nuevo objeto, un nuevo centro, y gozaban de la comunión con el ungido de Dios. 
Su lugar alrededor de la persona de David no dependía de ninguna manera de lo que habían sido, ni se relacionaba con ello en absoluto. Continuará...

REY DE REYES: SOPLA EN MI

LINK DE DESCARGA:

 https://n9.cl/aiyzd



DAVID: LA VIDA DE LA FE parte 53


 DAVID: LA VIDA DE LA FE parte 53

3 - LA CUEVA DE ADULAM

Siempre es así: el lugar de separación es el más libre y más feliz. El Espíritu de Jehová se había apartado de Saúl, y ésta era para la fe una razón para separarse de su persona, permaneciendo al mismo tiempo totalmente sometido a su poder como rey de Israel. Una mente inteligente no encontrará ninguna dificultad en hacer la distinción entre estas dos cosas. La separación y la sumisión deben ser ambas completas. 

Pero no debemos considerar a Saúl solamente desde un punto de vista secular; debemos también considerarlo en relación con su carácter religioso y con su capacidad oficial, y, bajo esta relación, una clara y decidida separación era una necesidad tanto más imperiosa. Saúl había manifestado constantemente el deseo de gobernar las conciencias en materia religiosa; prueba de ello es la escena del capítulo 14, donde vimos la energía espiritual sofocada y restringida por los reglamentos religiosos de Saúl. Ahora bien, cuando el hombre establece reglamentos y normas de esa naturaleza, no hay otra alternativa que la separación. Cuando prevalece la forma de la piedad sin la fuerza, el mandato solemne del Espíritu Santo es: “Apártate también de los tales” (2 Timoteo 3:5, VM). La fe nunca se detiene para preguntar: «¿Hacia qué pues me volveré?». La palabra es: “Apártate de”, y podemos tener la plena seguridad de que, si obedecemos esta orden, no se nos dejará sin saber qué hacer en cuanto al resto. 

Veremos este principio mucho más claramente, si contemplamos a David desde un punto de vista típico. En realidad, David se vio forzado a tomar este lugar de separación, y así, como rechazado por el hombre y ungido por Dios, vemos en él un tipo de Cristo actualmente rechazado. David, en principio, era el rey escogido por Dios, y, como tal, experimentó la hostilidad del hombre y se vio obligado a exiliarse para evitar la muerte. La cueva de Adulam llegó a ser el gran lugar de reunión para todos los que amaban a David y estaban cansados del gobierno injusto de Saúl. Continuará...


PASTOR FERNANDO GARCÍA: YA VIENE LA RECOMPENZA

 LINK DE DESCARGA:

https://n9.cl/4qxj5



LEVÍTICO CAPÍTULOS 8 Y 9 PARTE 7

Estudio del libro de Levítico Estudio del libro de Levítico CAPITULOS 8 y 9 parte 7 Continuación... Las vestiduras sacerdotales eran la expr...