CONVERSIÓN ¿QUÉ ES? Capítulo 9

2 - SI NO OS CONVERTÍS Que alguno piense continuar, de día en día, y de año en año, sin un claro y acabado arreglo de esta pregunta de tan gran peso, sólo puede ser considerado como la locura más atroz de la que un ser humano puede ser culpable. Si un hombre tuviera que dejar sus asuntos terrenales en una condición incierta, pendiente, él se expondría a ser acusado de la negligencia más culpable y descuidada. Pero, ¿qué son los asuntos más urgentes y de peso cuando son comparados con la salvación del alma? Todas las preocupaciones del momento no son sino como el tamo de las eras del verano, cuando se comparan con los intereses del alma inmortal - las grandes realidades de la eternidad. Por ello es, en el mayor de los grados, irracional que alguien permanezca por una sola hora sin una clara y zanjada seguridad de que es verdaderamente convertido a Dios. Un alma convertida ha cruzado el límite que separa el que es salvo del que no es salvo - los hijos de la luz de los hijos de las tinieblas - la iglesia de Dios de este presente siglo malo. El alma convertida tiene la muerte y el juicio detrás de ella, y la gloria delante de ella. Está tan segura de estar en el cielo como si ya estuviese allí; de hecho ya está allí en espíritu. Tiene un título sin mancha, y una perspectiva sin una nube. Conoce a Cristo como su Salvador y Señor; a Dios como Su Padre y Amigo; al Espíritu Santo como su bendito Consolador, Guía y Maestro; conoce el cielo como su resplandeciente y feliz hogar. ¡Oh! la inefable bendición de ser convertido. ¿Quién puede expresarlo? "COSAS QUE OJO NO VIO, NI OIDO OYO, NI HAN ENTRADO AL CORAZON DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Dios nos las reveló [a los creyentes] por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios." (1 Corintios 2: 9, 10 - LBLA). Y ahora indaguemos qué es la conversión, de la que nosotros hablamos. Bueno será para nosotros, de hecho, que seamos divinamente enseñados en cuanto a esto. Un error aquí demostrará ser desastroso en proporción a los intereses que están en juego. Continuará...

MANUEL BONILLA: MANUEL BONILLA Y SANTIAGO STEVENSON

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CONVERSIÓN ¿QUÉ ES? Capítulo 8

CONVERSIÓN ¿QUÉ ES? 2 - SI NO OS CONVERTÍS "Si no os convertís . . . , no entraréis en el reino de los cielos." Esto se aplica, con igual fuerza, al degradado borracho que rueda a lo largo de la calle, peor que una bestia, y al buen temperante o abstemio inconverso que se enorgullece de su sobriedad, y que se está jactando perpetuamente del número de días, semanas, o años durante los cuales él se ha abstenido de toda bebida embriagadora. Ambos están igualmente fuera del reino de Dios; ambos en sus pecados; ambos están de camino a la destrucción eterna. Es verdad que uno de ellos ha sido convertido de la embriaguez a la sobriedad - una bendición muy grande efectivamente, bajo un punto de vista moral y social - pero la conversión de la embriaguez a una sociedad de abstinencia no es conversión a Dios; no es volverse de las tinieblas a la luz; no es entrar en el reino del amado Hijo de Dios. Hay simplemente esta diferencia entre las dos: que el abstemio puede estar edificando sobre su temperancia, vanagloriándose de su moralidad, y engañándose así él mismo en la vana noción de que él está bien, mientras que en realidad, él está totalmente mal. El borracho está palpable e inequívocamente mal. Todos saben que un bebedor está yendo precipitadamente, y con pasos pasmosamente rápidos, a aquel lugar donde no encontrará ni una gota de agua para refrescar su lengua. Está claro que ningún borracho puede heredar el reino de Dios (1 Corintios 6:10); y tampoco lo puede heredar un abstemio inconverso. Ambos están fuera. La conversión a Dios es absolutamente indispensable tanto para el uno como para el otro; y lo mismo se puede decir de todas las clases sociales, de todas las categorías, de todos los matices de pensamiento, de todas las castas y condiciones de los hombres bajo el sol. No hay diferencia en cuanto a esta gran cuestión. Ello es válido para todos por igual, cualquiera que sea su carácter externo o su condición social - ""Si no os convertís . . . , no entraréis en el reino de los cielos." Cuán importante es, entonces - sí, cuán trascendental es la pregunta para cada uno, «¿Soy yo convertido?» No es posible para el lenguaje humano presentar la magnitud y solemnidad de esta interrogante. Continuará...

MANUEL BONILLA: HIMNOS DEL AYER 2

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LEVÍTICO CAPÍTULOS 8 Y 9 PARTE 7

Estudio del libro de Levítico Estudio del libro de Levítico CAPITULOS 8 y 9 parte 7 Continuación... Las vestiduras sacerdotales eran la expr...