EL HOMBRE DE DIOS Capítulo cinco


 EL HOMBRE  DE DIOS 

“A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 

(2 Timoteo 3:17) 

             1- EL HOMBRE NATURAL

Ahora bien, hay un solo hecho, solemne y grandioso, común a todas estas diversas clases, castas, grados y condiciones de los hombres que están en el terreno de la naturaleza: que no hay ni un solo lazo entre ellos y el cielo; ni un solo lazo entre ellos y el Hombre que está sentado a la diestra de Dios; ni un solo lazo con la nueva creación. Todos están sin Cristo y sin esperanza. Son inconversos. No tienen la vida eterna. En lo tocante a Dios, a Cristo, a la vida eterna y al cielo, todos ―aun cuando difieren moral, social o religiosamente― se encuentran sobre una base común: están alejados de Dios, sin Cristo, en sus pecados, en la carne, son del mundo y van camino al infierno. 

Dicho esto, se sigue, como consecuencia terrible y necesaria, que todos los que están situados sobre el terreno de la naturaleza, tienen frente a ellos las llamas de un infierno eterno. Nadie que oye la voz de la santa Escritura pasará por alto este gran hecho. Los falsos maestros pueden negarlo. Los infieles pueden pretender sonreír con desprecio ante tal pensamiento; pero la Escritura es clara al respecto, tan clara como la luz misma del mediodía: habla, en diversos lugares, del fuego que nunca se apaga y del gusano que no muere (véase Marcos 9:44). 

Sería el colmo de la insensatez que alguien busque dejar de lado el claro testimonio de la Palabra de Dios respecto a este solemne e importante tema. Es mucho mejor que el testimonio caiga con todo su peso y autoridad sobre el corazón y la conciencia; mucho mejor escapar de la ira venidera que atreverse a negar que viene, y que, cuando venga, permanecerá para siempre. ¡Sí, para siempre jamás! Continuará...


DUETO MORENO: ESPOSA MÍA

 LINK DE DESCARGA:

https://n9.cl/izsfy



EL HOMBRE DE DIOS Capítulo cuatro


 EL HOMBRE  DE DIOS 

“A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 

(2 Timoteo 3:17) 

             1- EL HOMBRE NATURAL

Sobre la base de la naturaleza, podemos hallar además a un hombre falso y embustero de tomo y lomo; que se complace en la mentira, el fraude y el engaño; y aunque no tenga un objeto que sirva a sus propios intereses, nada que ganar, prefiere mentir antes que decir la verdad. Es un hombre vil y despreciable en todos sus pensamientos, palabras y actitudes, tanto que a nadie le agradaría tenerlo cerca. Por otra parte, podemos encontrar a un hombre de grandes principios, franco, honorable, generoso y recto, para quien sería repugnante decir una mentira o cometer un acto vil. De reputación intachable, y de carácter excepcional. Su palabra es tomada muy en cuenta; es una persona con la cual a todos les gustaría tratar, de un carácter natural casi perfecto; un hombre de quien se podría decir: le falta una sola cosa. 

Finalmente, a medida que nos movemos a lo largo de la gran plataforma de la naturaleza humana, nos podemos encontrar con el ateo, que gusta de negar la existencia de Dios. También está el infiel que niega la revelación de Dios, el escéptico y el racionalista que no creen en nada y, del otro lado, podemos hallar al devoto supersticioso que ocupa su tiempo en ayunos y oraciones, en ordenanzas y ceremonias, y que se siente seguro de haber ganado un lugar en el cielo por haber cumplido una serie de largos y tediosos ritos religiosos que en realidad lo hacen incapaz de desempeñar las funciones y responsabilidades propias de la vida doméstica y social. Podemos encontrar hombres con opiniones religiosas de todos los matices imaginables: iglesia alta, iglesia baja, iglesia ancha o sencillamente ninguna iglesia; hombres que, sin una chispa de vida divina en sus almas, pugnan por las formas sin poder de una religión tradicional. Continuará...


DUETO MORENO: LAS MANCERAS

 LINK DE DESCARGA:

https://n9.cl/5b7kc



LEVÍTICO CAPÍTULOS 8 Y 9 PARTE 7

Estudio del libro de Levítico Estudio del libro de Levítico CAPITULOS 8 y 9 parte 7 Continuación... Las vestiduras sacerdotales eran la expr...