GÉNESIS PARTE 25

Capítulo 2 EL DÍA SÉPTIMO Y EL RÍO El río del Edén, imagen del río de la gracia Pasamos ahora a considerar la relación entre el día del sábado y el río que salía de Edén. Ésta es la primera referencia al “rio de Dios” y es digno de notar que se nos presenta en conexión con el descanso de Dios. Mientras descansaba de su obra creadora. Todo el mundo sentía el refrigerio de ese descanso. Habría sido imposible que Dios guardase un sábado sin que la tierra sintiera mil influencias benéficas. Mas ¡ay! la corriente que fluía tan suavemente desde Edén, sitio del descanso terrenal, fue interrumpida en su curso, porque todo el universo sintió el choque producido por el primer pecado, el que causó la pérdida de ese lugar sagrado. Bendito sea Dios porque ese pecado no puso término a las actividades divinas, sino que las dirigió hacia otra esfera; porque donde quiera que fuese Dios después, en sus operaciones de gracia, el río le seguía. Por ejemplo, le hallamos salvando con mano fuerte y brazo extendido a su hueste redimida, y conduciéndola a través de las arenas del desierto; y allí están las aguas preciosas, no corriendo en Edén, sino brotando de la peña que fue herida (Éxodo 17:6), símbolo hermoso de aquello que es la base de esa gracia soberana que satisface hasta las últimas necesidades de todos los pecadores. No es éste el río de la creación, sino el de la redención. “La roca era Cristo” (1 Corintios 10:4). Cristo herido para satisfacer las necesidades de su pueblo. En su simbolismo, esta peña herida acompaña la otra figura del Lugar Santísimo en el tabernáculo, y las dos son muy hermosas. En un cuadro, Dios es representado como morando detrás de cortinas, y en el otro tenemos a Israel bebiendo diariamente de una roca abierta. Quiera Dios que la lección espiritual de estas dos figuras se grabe más y más en la memoria de todo fiel cristiano.Continuará...

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LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

GÉNESIS PARTE 24

Capítulo 2 EL DÍA SÉPTIMO Y EL RÍO El día séptimo: reposo de Dios Aunque para mi no cometa ninguna equivocación y sienta plena libertad para actuar así, debo respetar la conciencia de mis hermanos, quienes no tienen las mismas convicciones. Además, no creo que los que se conducen así, realmente comprendan los verdaderos y maravillosos privilegios ligados al primer día de la semana. Deberíamos estar agradecidos de sentimos liberados de toda ocupación y de toda distracción seculares, antes que volvemos a zambullir en ellas voluntariamente con el fin de demostrar que somos libres. En varios países, la ley del estado prohíbe trabajar el domingo; pensamos que esto es un efecto de la providencia de Dios y, al mismo tiempo, una gracia para los cristianos; si fuese de otra manera, sabemos bastante bien que el avaro y codicioso corazón de los hombres privaría a los cristianos, tanto como le fuera posible, del precioso privilegio de poder adorar a Dios con sus hermanos el primer día de la semana. Y ¿quién puede decir cuál sería el efecto deletéreo de una ocupación ininterrumpida en los asuntos de este mundo? Los cristianos que, desde el lunes por la mañana hasta el sábado por la tarde, respiran la pesada atmósfera de las oficinas, de los almacenes, de la fábrica o del taller, pueden hacerse una ligera idea. Concluyo haciendo una sola pregunta más, dirigida al lector como cristiano sincero que no gusta de rodeos: ¿Cuál está más de acuerdo con todo el espíritu y propósito del Nuevo Testamento: la guarda del sábado como el día séptimo, o la celebración del día primero como el día del Señor? Continuará...

LEVÍTICO CAPÍTULOS 8 Y 9 PARTE 7

Estudio del libro de Levítico Estudio del libro de Levítico CAPITULOS 8 y 9 parte 7 Continuación... Las vestiduras sacerdotales eran la expr...